sábado, 10 de julio de 2010

Malas historias sin final feliz



Malas historias sin final feliz, donde al olvido que acusa a la memoria le cuesta sobrevivir, por más que me dé fuerte la vida, siempre me pondré en pié, y sanaré las heridas, y degustaré las papilas sin ganas de beber, por más que lo haya perdido todo, y el barco haya zarpado, jamás esperaré, como pirata amotinado, que se siente esclavo, rebelde hasta perder, porque he comprendido que si te vas sin a ver venido, es como un pueblo sin burdel, como un sol eclipsado, que se cierne al pasado, por miedo a envejecer, y ahora que toca ser uno mismo, afronto el abismo, como Don Juan, Tenorio por sus besos, amante de excesos, deseoso de tener, otra mujer entre sus brazos, y cambiar los abrazos, por fiestas de guardar, porque todos son lo que son, mientras bailan al son, dejando sus antifaces atrás, he descubierto como estoy, lo que he hecho, y he sabido aprender, y… ¿a dónde voy?, es un trecho, rocoso y fatigado, endurecido y empedrado, que tengo ganas de recorrer, porque nunca fue fácil, porque nunca lo han enseñado, el dolor para una víctima de Drácula, que eres tú con los colmillos ensangrentados, no es suficiente para mí, porque por más que quieras hundirme en el fondo del mar, encontraré las alas de una paloma para volar, por más punzante que sea tú lengua viperina, redundante punzaré sobre ella, porque tu amor mengua mientras mi voz camina, por eso escribo esto, porque la vida muere hoy, y todos los días son un circo que empiezan de cero, y ahora sé como soy, y sé lo que quiero, y gracias a ti soy un monopatín que tiene como ocio el mundo entero, y me despido con el mentón bien altivo, diciéndote primero, que los trenes que pasan son corazas que se adhieren a fuego en la piel, y la tuya se agazapa porque a pecho descubierto, las ventanas he abierto y dejado entrar el amanecer, segundo y no menos importante, ya no soy el de antes y no voy a dejar que los asuntos del corazón que se cierran con llave en un cajón, despierten para arañar, porque todo lo pasado es pasado, para ser recordado, como un hermoso recuerdo nada más, y finalmente, con el cuerpo aún presente y el cura a punto de terminar, me confieso del todo menos ileso, pero sé que el dolor no es suficiente para dejarme de enamorar, que en estos huesos indecentes, aún quedan besos calientes, que sepan a vinagre y a sal, y una puerta entreabierta que cuando menos me lo espere, abriré, y encontraré, lo que siempre he querido y por cosas del destino no hube sabido ver.

El dolor viene y va, pero el amor verdadero, el que se salta los te quieros, el que dispara a los tunos, en el momento menos inoportuno, a este loco le vendrá.