domingo, 25 de abril de 2010

Des-Amor - Part. II


Suenan las campanas, viene levante de boda, aprieta el frío… Duelen las sábanas, cuando cesa el verano y crece el hastío, ayer fui hombre afortunado, hoy acento herido, que en un mundo, tan mundano, se siente perdido. Dolor que crece con dolor, que muerde, que desangra, que estremece, que araña, que niega, que olvida, que ríe como una hiena despavorida, que duele… ¿Por qué y para qué has venido?, nadie te ha llamado, nadie te ha escrito, nadie quiere que sigas aquí, dolor, lamento decirte, que aunque es afable tu compañía, cuanto más me animas, mas muerto nace el día, y eso no es trato justo, te alimentas de mi voz sombría, de la oscuridad de los pinceles, de la inverosímil cruz de la desdicha, márchate ahora que me queda aliento, ahora que el sufrimiento no mata, ni muere de sed, ahora que puedo andar por mi mismo, ahora que el abismo carece de cinismo para dejarme caer…
Doblan las campanas, la gente por mi ventana, sonríe, charla a voz llena, deslumbran sus harapos, pasan buenos ratos, rondan de aquí para allá. Las doce del mediodía, reza la eucaristía, y perdona la piedad, redime mi piel que ansía, tu boca sobre la mía, huyendo del altar. Nadie parece envejecer, todos viven, mientras yo sobrevivo, en esta mañana alegre.

Acústico dolor de la barraca, que sanas con cubatas, ven y ama por mí…

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