
Ella descansa sobre la cama, como una flor… sin ser tocada, acaricia su piel una fina seda, como los rayos del sol invisibles de calor.
Pequeñas dulces palabras le digo al oído… pero están hechas para el silencio; Y un joven corazón lleno de un amor, que en las noches donde sus ojos se ahogan... ellos siguen ciegos, no aceptando la realidad; Manteniendo a su lado un amor... mientras la noche siga escondiendo el marchitado amanecer de la realidad.
Mientras… yo sigo en silencio.
El primer día de amor nunca volverá, una hora de pasión nunca es desechada. Cada corazón descongelado toca tu tema con cuidado.
Bese mientras tus labios seguían rojos, pero ya no me corresponde. La vieja parca me abrazo…

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