viernes, 22 de febrero de 2013

Que me ¡CONDENEN!

Que me condenen.. a la muerte, al destierro; Que me despellejen! no comprare su clemencia a cambio de frases corteses... ¡Sois una jauría de miserables bellacos!¡cuyo aliento detesto! ¡por apestar como las fétidas ciénagas y cuyo afecto estimo igual que los cadáveres insepultos¡ que sin éxito... ¡siempre han intentado corromper mi aireeeee! ¡YO!¡Os destierro a vosotros! quedaos aquí... siii quedaos con... ¡vuestra incertidumbre! que el más leve rumor haga templar vuestro corazón... que vuestros enemigos con solo agitar sus gorras... ¡Os hagan caer en la desesperación! podéis conservar el ¡PODER! de desterrar a vuestros ¡DEFENSORES! que hasta que vuestra ignorancia... que... solo descubre las cosas cuando las siente... exceptuando a todos vosotros que sois vuestros propios enemigos os entregue como meros esclavos abatidos a alguna nación, que os allá vencido sin combatir. Despreciando por causa vuestra a esta ciudad. Así... le doy la espalda... ay un mundo donde sea... ay fuera...

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