lunes, 15 de marzo de 2010

Quid Pro Quo - Part. II

Todos juntos rezan, me rezan… oh Dios, no estoy muerto, sigo aquí, acabo de abrir los ojos, no me veis… insisto, no me veis… esto es algo inusual, me miran, me lloran, me besan, tengo los ojos abiertos, y no me ven, no llaman al enfermero, al doctor, no sonríen, esto es muy raro… estoy dentro de un amanecer rosado, donde cantan los gorriones, donde brilla el sol, donde viven las flores, donde el mar es azul, donde las personas aman, y besan, y quieren, y corren tras su presa, para saciar el hambre, pero no me ven… nadie me ve… y estoy vivo, y lo se, lo mas frustrante es que lo se, como se que mi cuerpo está en la cama, como sé que escucho lo que hablan, como sé que no me duele nada, pero estoy aquí, sin poder moverme…


Ahora el que reza soy yo… rezo a Dios todopoderoso, para que se apiádate de mi, para que haga ver a los demás lo que yo veo, rezo a Dios omnipotente, pare que el alma de la gente, sepa sentir mi alma, y tristemente, no consigo nada… me ha costado, me ha costado mucho, mucho mas de lo que creía… pero ya no estoy en la habitación, he salió a buscar a alguien, a un doctor siquiera, y entonces me he dado cuenta… mi cuerpo no se ha movido conmigo, siempre he estado acostado en la cama, con los ojos cerrados, por eso nadie me veía, por mucho que haya rezado, los ojos ajenos no se bañan en impía, sino en una verdad que no pueden leer mis labios, estoy muerto, y lo he comprendido, a los pies de mi cama, brilla un crepúsculo sombrío, que es lo que soy, y no se lo que es, pero es lo que está, y no hay mas…

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