
Antes…
La desdichada melancolía encontró unos brazos abiertos a los que aferrarse fuertemente, un cariño mutuo, una media manzana(ya sabéis, por el gusano que se desliza suavemente por su corazón ajado).
Melancolía y soledad, buena cena para esta noche, el antes es recordarse a uno mismo a base de reproches continuos lo que se hizo mal, o lo que se hizo tarde, o simplemente lo que no se hizo o no se hará.
Un niño pegado a la pantalla de un ordenador, sola solitaria es su alma desenganchada del mundo exterior, solos con su pensamientos que rebotan en el pared, una y otra vez. El mundo es injusto, pero más injusto es encontrar el vacío, y no encontrar ningún sitio donde poder llenarlo.
Ahora…
Hay un nuevo tipo en el espejo, más maduro, más humano, más viejo, mas amigo de sus amigos. Un tipo que no se queja por vicio, que anda erguido, que no tiene miedo de cruzar la mirada, que duerme con el sueño tranquilo.
Porque coge una moneda y la transforma en dos, porque vuela con las aves, porque sabe que la arena se desliza entre los dedos, porque conoce su verdadero rostro, y lo acepta, y lo aceptan, porque sabe que en el fondo no solo se tiene así mismo, y le sonríen los ojos cuando de nuevo se ve más gordo y barbudo en el espejo.
Un tipo que en su epitafio no pondrá nada, porque lo ha escrito todo en vida.
Un tipo bueno, malo, ¿quién sabe?,
conocedor del áspero vino,
del dulce algodón de azúcar,
si el cielo en un infierno cabe,
que el amor vuelva por donde vino,
que ya se sabe el camino.

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